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Cerámica ática: La iconografía de la hidria de figuras negras del Metropolitan Museum.

Cerámica ática: La iconografía de la hidria de figuras negras del Metropolitan Museum.

Cerámica ática: La iconografía de la hidria de figuras negras del Metropolitan Museum.

Tabla de contenidos

En el presente ensayo analizaremos la hidria de figuras negras (Anexo A) ubicada en el Metropolitan Museum fechada en torno al s. VI a.C.

Para explicar el porqué de su datación o su ubicación en un espacio concreto se ha tenido en cuenta las características técnicas que abordaremos a continuación.

Nos encontramos ante un objeto de terracota decorado con motivos geométricos y representación de figuras humanas en cuya descripción profundizaremos más adelante, pero es importante destacar inicialmente estas características para señalar que su datación guardaría relación con el periodo arcaico, pues ademas se considera que en este periodo el mayor centro de producción cerámica tiene su origen en la zona del Ática (Koppel Guggenheim, 2004: 31).

¿Significa esto que no existiera la producción de cerámica anterior o posteriormente? No, pero sí que sería el periodo arcaico el mayor exponente de cerámica con figuras humanas, pues el periodo inmediatamente anterior en el que se dividen las etapas arqueológicas griegas es en el geométrico en el que se empieza a perfilar esta figuración pues los detalles geométricos darán paso a la representación humana a medida que el hombre va tomando conciencia de su lugar en el mundo (Koppel Guggenheim, 2004: 10) llevando a cabo cualquier actividad. Es por ello por lo que podemos determinar que el elemento geométrico ira en detrimento a favor de las figuras humanas. Será durante el periodo arcaico cuando asistamos al clímax de la combinación de ambas técnicas como hemos mencionado anteriormente y que podremos observar en el objeto de nuestro estudio.

Una vez contextualizada la pieza histórica y cronológicamente habríamos de profundizar en los aspectos técnicos de la misma. Para ello hemos de tener en cuenta que esta pieza tendría principalmente una función domestica como recipiente de agua, tanto para ser vertida como para ser recogida en cuya acción participaban las mujeres, usualmente.

Una hidria era fundamentalmente, un vaso con dos asas a los lados y una en la parte superior de su cuello que permitiría su transporte, como también facilitaría la acción de verter el liquido (Olmos Romera, 1973: 16).

Estos vasos de producirían de forma artesanal, atravesando dos procesos, el modelado y la decoración, a su vez su fabricación no respondería solo a la obra de un solo artista, sino que cada una de las técnicas contaba con un profesional específico para ello.

El alfarero era el que le otorgaba la forma al vaso y después le añadía los elementos necesarios según el objeto en cuestión, durante su fabricación, pasando posteriormente por dos cocciones, una para fijar la forma y una segunda tras el proceso decorativo (Olmos Romera, 1973: 14).

En el aspecto decorativo nos detendremos a continuación, para abordar su técnica e iconografía.

Con respecto a la técnica decorativa de estos vasos, constaba en la reproducción de figuras con barniz negro en contraposición al color natural que posee la arcilla, a su vez esta técnica se perfeccionaría y las siluetas de las figuras vendrían marcadas por una línea incisa (Olmos Romera, 1973: 31).

Cabe destacar que las figuras negras convivirían con las rojas cuya técnica sería igual a la anterior mencionada, pero a la inversa (Olmos Romera, 1973: 44).

En lo que respecta a la iconografía de la pieza podemos dividirla en cuatro áreas decorativas cuya importancia reside sobre una imagen principal compuesta por mujeres primordialmente, y un elemento arquitectónico principal, una fuente. Otra escena justo encima compartiría protagonismo con la mencionada anteriormente, que aparentemente no guardaría ninguna relación.

En la división realizada para el análisis iconográfico, comentado en el párrafo anterior junto con las imágenes protagonistas de figuración humana, destacan dos escenas geométricas en cuello y pie de la hidria con función decorativa, a su vez, como marco de las imágenes principales también contaríamos con representaciones geométricas y vegetales.

La escena figurativa es la que mayor información iconográfica nos proporciona, si nos detenemos en la imagen principal, asistimos a lo que parece ser una reproducción de una escena cotidiana en la que cinco mujeres se encuentran recolectando y transportando agua de una fuente que aparece representada con una boca de león, esta escena nos recuerda a otras escenificaciones similares como a la que hace referencia Olmos Romera en “Cerámica ática de Figuras Negras, Cerámica ática de Figuras rojas, Lekythos de fondo blanco” en su obra Cerámica griega (1973: 34) atribuida al Pintor de la Fuente de Madrid (Anexo B).

También en relación con esta referencia es importante destacar que mientras que las mujeres representadas en la hidria del Pintor de la Fuente de Madrid aparecen con la piel del rostro blanco, como correspondería a las mujeres de una clase social alta, en nuestra hidria, sin embargo, el autor no ha hecho ninguna diferenciación en la piel. ¿Significa esto que estamos ante la representación de unas esclavas, por ejemplo? No necesariamente, una característica que nos ayudaría a desmontar este argumento es la representación de los ropajes de estas, mediante la técnica de incisión, su autor ha querido dejar constancia de que estas mujeres lucían vestidos muy elaborados, decorados y compuestos por varias capas adornando también su pelo por lo que, en ambos casos, las mujeres representadas pertenecerían a una clase social elevada.

En mención a la imagen superior sita en el hombro de la hidria, la representación correspondería a la de una batalla entre enemigos de dos bandos, esta conclusión puede obtener a partir de la observación de la existencia de dos tipos de escudos diferentes batiéndose los guerreros que los portan unos contra otros. De hecho, si observamos detenidamente la imagen, a la izquierda uno de los personajes parece estar derrotado en el suelo, conclusión que se obtiene a partir de su posición frente a los demás.

La dificultad para ver con claridad la imagen nos impide realizar un análisis más detallado, pero a partir de esta podemos deducir como hemos realizado anteriormente, que se trata de una escena bélica por las características de sus personajes. Cabe destacar que lo habitual en la reproducción de estos objetos eran las referencias a escenas propias de la mitología, pero en muchos casos, y este es uno de ellos no podemos diferenciar una representación mitológica de una cotidiana ante la ausencia de elementos que los identifiquen (Bruxton, 2000: 64). En alusión a las representaciones mitológicas, contamos con las piezas cerámicas destinadas al vino como las crateras, y sus continuas referencias a los elementos dionisiacos. Las escenas bélicas que no guardaran relación con la mitología, en cambio, podría sugerir algún hito de la civilización griega.

La disyuntiva que plantea Buxton sobre la dificultad de discernir si se trata de una escena cotidiana o mitológica, es extrapolable a la escena femenina de la hidra, ¿podría ser esta una alegoría mitológica? No solo por la ausencia de elementos que nos indiquen que no es el caso, si no que basándonos en la mayoría de estas piezas contaban con la representación de la cotidianidad podríamos establecer que no estaríamos ante una escena mitológica.

Bien es sabido que, aunque las mujeres de alto nivel económico contaban con esclavas, eran ellas mismas las que acudían a las fuentes porque del mismo modo que indicamos en el ensayo anterior con el teatro[1], las fuentes resultaban ser lugares de encuentro para todas aquellas cuyas vidas se encontraban limitadas al gineceo (Pomeroy, 1999: 90). No era tan extremo el caso de las mujeres con menos posibilidades económicas pues el simple hecho de ser ellas mismas las encargadas de llevar a cabo las tareas domésticas, les ofrecía una mayor libertad de movimientos (Pomeroy, 1999: 98).

La escenificación de la vida cotidiana, especialmente de escenas similares a esta en hidrias o como la anteriormente mencionada, son frecuentes quizás también porque se trataba de un objeto de uso doméstico. Cabe destacar que en el momento de máximo esplendor de la cerámica ática durante los años de tiranía fue cuando el Estado más invirtió en edificaciones públicas (Olmos Romera, 1973: 34) este hecho estaría directamente relacionado con la iniciativa de Pisístrato de fomentar la rivalidad entre alfarero atrayendo a alfareros extranjeros (Balmaseda; Olmos, 1981: 113).

Esta producción de cerámica seria aprovechada por personajes como Pisístrato y sus descendientes como forma de producción de propaganda a través de las representaciones de edificios públicos como es el caso de nuestra hidria o de la mencionada anteriormente de escenificación similar, así como las alusiones a acontecimientos bélicos que podrían estar relacionadas, con los ya comentados, símbolos de civilización griega (Balmaseda; Olmos, 198: 118).

En conclusión, el análisis de esta pieza, así como de vestigios arqueológicos en general, nos permite un mayor acercamiento a la época a tratar mediante el análisis iconográfico y de fuentes bibliográficas, permitiéndonos así perfilar la situación social y económica de un contexto histórico en particular. En este caso, hemos accedido a otra muestra más que nos habilitaría a examinar la situación de la mujer en otro escenario público.


[1] Sobre esta cuestión existen diferentes opiniones como bien plantea Pomeroy en “Las mujeres y la ciudad de Atenas” en Diosas, rameras, esposas y esclavas. Mujeres en la antigüedad clásica (1999, 73 – 78).


ANEXOS

Anexo A

Hidria de figuras negras (s. VI a.C). Metropolotian Museum.

Anexo B.

Hidria Pintor de la Fuente de Madrid (último cuarto del s. VI a.C.). Museo Arqueológico Nacional.

Bibliografía

BALSAMEDA, Luis Javier; OLMOS, Ricardo (1981) “Mito y figuración en la cerámica ática de época clásica. El último período arcaico” En: Cuadernos de filología clásica 17 (pp. 111-134).

BUXTON, Richard (2000) “Imágenes en su contexto”. En: El imaginario griego. Los contextos de la mitología. Cambridge: Cambridge University Press. (pp. 63-74)

KOPPEL GUGGENHEIM, Eva Maria (2004) “Los griegos y el arte”, en MAYER OLIVÉ, MARC (coordinador) Literatura y civilización griegas. Barcelona: FUOC. (pp. 5 – 59).

OLMOS ROMERA, Ricardo (1973) “¿Qué son los vasos griegos?” En: Cerámica griega. Madrid: Museo Arqueológico Nacional. (pp. 13-16)

POMEROY, Sara B. (1999) Cap IV “Las mujeres y la ciudad de Atenas”. En: POMEROY, SARA B., Diosas, rameras, esposas y esclavas. Mujeres en la antigüedad clásica. Madrid: Ed. Akal. (pp. 73-96)

POMEROY, Sara B. (1999) Cap V “La vida privada en la Atenas clásica”. En: Diosas, rameras, esposas y esclavas. Mujeres en la antigüedad clásica. Madrid: Ed. Akal. (pp. 97-111)

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